De todas las rutas que operamos en Super Travel, la del Norte de España y Sur de Francia es la que más nos piden. Y cuando la gente vuelve, entiende por qué.
No es solo que el paisaje sea extraordinario. Es la combinación de cosas que no esperabas: la txistorra en un mercado de Bilbao al amanecer, el sonido del Atlántico golpeando los acantilados de la Costa Verde, la calma de un viñedo en el Médoc con una copa en la mano.
Día 1 y 2: Madrid, el punto de partida
Nos encontramos en Madrid para que todos lleguen sin apuros. Usamos ese tiempo para conocernos, revisar las autocaravanas juntos y hacer las compras iniciales en el mercado. La primera noche ya vivís el ritual que se va a repetir: cenar todos juntos, compartir la mesa, contar de dónde venís.
Días 3 y 4: El País Vasco
La entrada al País Vasco es uno de esos momentos que se graban. Las montañas verdes, los caseríos en la ladera, y de repente San Sebastián abriéndose al mar. La bahía de La Concha tiene fama mundial y la merece.
En Bilbao te espera el Guggenheim, pero también el Casco Viejo con sus pintxos y su energía particular. Esta parte del viaje te da contexto de lo que significa viajar en autocaravana: podés estacionar donde no llega un bus turístico, detenerte en un pueblo que no aparece en las guías, y seguir cuando querés.
Días 5 y 6: La Costa Cantábrica
Subimos por la costa: Santillana del Mar, los acantilados de Asturias, Ribadesella. El verde es exagerado, casi irreal para quien viene del trópico. El mar aquí es bravo y frío, muy diferente al Caribe, y eso le da una personalidad única.
Días 7 y 8: Los Pirineos
El cruce de los Pirineos tiene algo de rito. El paisaje cambia radicalmente en pocas horas: de la costa atlántica a los valles pirenaicos, y luego a la suavidad del sur de Francia.
Días 9 a 12: Sur de Francia
Burdeos, Saint-Émilion, el Médoc. Aquí el viaje baja el ritmo de forma intencional. Es zona de vinos de clase mundial, y los paisajes de viñedos en otoño son de otro planeta. Hacemos una visita a bodega incluida en el precio, y la última noche la pasamos brindando.
¿Por qué hacerlo en autocaravana?
Porque los hoteles te anclan. Con la autocaravana, tu alojamiento va con vos. Si encontrás un rincón que no querés dejar, te quedás. Si el lugar de mañana es mejor, avanzás. Es una lógica de viaje completamente diferente, y quien la prueba una vez, no vuelve al tour de hotel en hotel.
